Prueba la comida

Este consejo puede sonar casi obvio o demasiado básico, pero es fundamental probar lo que estamos cocinando. Especialmente antes de servirlo. Cuando tu preparación esté lista, pruébala una última vez para rectificar sazón, sal y pimienta. Así te aseguras que lo que sirves, tiene el sabor que buscabas en un inicio.